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sábado, 28 de noviembre de 2009

Poderoso don dinero sí, pero....¿caballero?


Disculparán ustedes, a quienes esto algo interese, que haya habido muchos días, incluso meses, que aquí nada Gófer ha escrito. Y es que eran tantos los temas, que no sabía meterles mano, es más, como un enano en las minas de Moria acabando con los orcos que intentaban acabar con la tierra media me he visto. Pero ayer llegó el día, pues dos muy malas noticias me dieron y ambas relacionadas con el poder, con el dinero y con la íntima relación entre ambos se crea.

Si se tiene poder, ya sea sin dinero, no se preocupen ustedes que el poder puede venir representado de diversas maneras y, entre ellas y por ejemplo, dando lástima, haciendo buen uso de la palabra, a veces incluso ambas cosas. Y podemos rematarlo, a modo local, entrando a formar parte del mayorazgo cofrade, gran poder como no hay otro. Sí, no lo duden ustedes, que aunque por supuesto son sólo una minoría, hay quien en esos estamentos se arropa y, créanme, que les sale muy bien. Y llega el dinero, sigan ustedes sin preocuparse pues comienza la retaíla esa famosa de "cuchi, que lástima, con la cara que tiene el pobrecico". Poco a poco se va haciendo uno de un hueco, pisoteando a quien sea menester y, con llegar luego y darse dos o tres golpes de pecho, unido a simular una confesión de sus pecados, todo solucionado.

Y luego están los otros, los que tienen poder por tener dinero, en los que, curiosamente, también abundan los antes reseñados, pero que no son a los que en esta "vuelta" me refiero. Son los que deciden por los demás, pisoteando si hace falta, equivocándose por derecho sin que les pase algo, hiriendo la personalidad del individuo de forma más que punzante. Es, como les diría, de los que dicen, por ejemplo, "es que te tienes que ir allí, me da igual que tengas que empezar de nuevo, me da igual que hayan pasado menos de tres meses que estás en el otro lado, que te tienes que ir porque lo digo yo y si no, ya sabes....."

Triste, pero es así. Equivocado, pero es así. Injusto, pero es así.

Por tanto, que sepan ustedes que estoy muy cabreado con los poderosos y los adinerados que, sin mirar al prójimo y sin pensar si hacen daño, van y lo hacen.

Mi consuelo es saber que, el de los golpes de pecho, tarde o temprano tendrá que echar números y verá cuán equivocado ha estado, pero ya será demasado tarde. Y a mi amigo, por mucho que lo puteen, que lo están puteando, estoy convencido que al final se reirá de cuantos lo están fastidiando, ya verán ustedes como no me equivoco.

En fin, ya no les canso más con mis cabreos. Algún día les explicaré mejor los asuntos, si es menester, claro.

Pd. Amigo, tranquilo, que todo llega.

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