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lunes, 11 de mayo de 2009

El renacer de los problemas.


Al parecer, aún sigue la polémica en torno a la celebración, o no, de las fiestas del renacimiento para la edición de este año. Por lo visto, algunos miembros de la oposición dicen que no se van a celebrar y, por supuesto y como era de esperar, el equipo de gobierno afirma la contrario.
La polémica, como tal, debería quedar ahí, en otra más de las eternas disputas entre políticos por ver quién lleva más razón que quién. Pero no es el caso, pues son muchos los que colocan sobre el tapete una nueva polémica y, ¡a jugar! que diría el desaparecido Joaquín Prats.

El otro motivo para la discusión se centra en el "centro (valga la tontería) neurálgico" de las fiestas y su mejor ubicación. Están a los que les da igual, "con que haya fiestas de lo que sea, que las hagan donde sea". Están los "sufridos" vecinos, siempre quejándose por todo salvo cuando las fiestas las organizan ellos, entonces no molestan. Estamos los que pensamos que como la plaza Primero de Mayo, junto a la calle "la Cárcel", plaza Vázquez de Molina y plaza de Los Caídos, como los primeros años, vamos, como esas fiestas, no ha vuelto a haber alguna otra mejor. Y, por último, los antes citados, políticos que están a favor o en contra de lo que se proponga, dependiendo estén o no en el gobierno municipal.

Por supuesto, no sé lo que pasará, dónde se harán las fiestas o, incluso, si habrá fiestas. Lo que sí les puedo comentar es que, desde luego, las fiestas en torno a los lugares antes citados es donde mejor quedan, donde son más cómodas para quien las está visitando y más cómodas también para quién las trabaja. Y los vecinos, por favor, que no se opongan tanto a todo que, precisamente, estas fiestas son de las que no molestan, ni en ruido ni en horarios. Que una cosa es la carpa de carnaval con un equipazo de sonido hasta las cinco de la mañana (ahí sí lo entendería) y otra bien distinta, el agradable murmullo de la gente a las dos que hasta invita a un sueño más que placentero. Y si, como dicen, la plaza Vázquez de Molina va a ser levantada unos días antes de las fiestas y, por eso mismo, peligra ahí su ubicación, señores políticos ¿no se pueden retrasar esos días el comienzo de las obras?

Querer es poder, el problema es que, a veces, parece que no se quiere.

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